El Pacto Oscuro detrás del Diálogo

05.09.2018

En los últimos días el ex candidato de la Alianza de Oposición, Salvador Nasralla ha dejado un mal sabor de boca en la población que le brindó apoyo durante el proceso electoral, personas que le dieron su confianza creyendo que al llegar a la presidencia podía contribuir a mejorar la situación del país y desarrollar un Plan de Gobierno acorde a las necesidades que enfrenta Honduras. 

Dentro de su discurso ha prevalecido la lucha frontal contra la corrupción y la impunidad pero hoy hace alianzas tácitas con los artífices y promotores de la corrupción en el país, con los que blindan la justicia de manera descarada para evitar ser juzgados por los crímenes que han cometido contra la democracia y la gobernabilidad, es curioso que hoy el señor Nasralla ande de foro en foro promoviendo al lado de esas personas un diálogo que a todas luces no es más que uno de los circos montados por el Partido Nacional para calmar los ánimos de la población enardecida por el fraude que realizaron en las pasadas elecciones.

En este contexto surge una pregunta obligatoria ¿Que motiva a Salvador Nasralla a promover el diálogo, aún cuando es de conocimiento público que no existe voluntad política del Gobierno para solventar el conflicto social y político que prevalece desde 2009? Es difícil comprender como Salvador Nasralla ha considerado sentarse a negociar con la persona que se comprometió a aprobar reformas electorales que hasta el día de hoy no existen. sentarse a buscar una solución a la crisis junto al Partido Nacional que manipulando las leyes violó la Carta Magna para mantenerse en el poder de manera ilegal y por medio de un fraude. 

Estos solo son algunos puntos que nos dejan claro que la falta de experiencia y claridad política sigue traicionando a Salvador Nasralla quien se mueve según la marea sin tener claros los objetivos que persigue por medio de este diálogo que impulsa al lado de Luis Zelaya, representante del partido que recién acaba de negociar para reelegir al Fiscal General Oscar Fernando Chinchilla.

Como organización de Sociedad Civil que hemos acompañado a Salvador Nasralla en el lobby político realizado en Washington podemos afirmar que uno de los factores que contribuyó en la postura cambiante de Nasralla es resultado de la gira que realizó en Estados Unidos luego de las elecciones. En una de las reuniones llevada a acabo el 19 de diciembre de 2017 en el edificio Dirksen del Senado, con el señor Brandon Yoder, Asesor del Comité de Relaciones Exteriores del Senado este señaló que mientras conservara vínculos con sectores de izquierda en Honduras no llegaría al poder, ante esta negativa Salvador Nasralla intentó convencer a las personas presentes en la reunión que a pesar de participar en una Alianza conformada por diferentes fuerzas políticas el seria quien tomaría las decisiones y aún cuando Manuel Zelaya Rosales fuese el coordinador de la Alianza de Oposición, este tendría mínimo poder. 

Luego de recibir el mensaje en diferentes reuniones Salvador Nasralla regresó a Honduras intentando desligarse de la Alianza, pensando que de esta forma lograría cambiar la decisión del Departamento de Estado que ya había validando el fraude por medio de su vocera Heide Fulton. A pesar del doble discurso que promovió la OEA sobre repetir las elecciones, en el Departamento de Estado ya se había tomado la decisión de legitimar el reciente proceso electoral brindando el apoyo al Gobierno de Juan Orlando Hernández.

Las cartas del juego están sobre la mesa y una vez más queda en evidencia la injerencia de Estados Unidos en la política nacional, Luis Zelaya y Salvador Nasralla luego de asistir a la OEA y producto de su falta de conocimiento sobre la política nacional y la geopolítica Latinoamericana siguen creyendo en Mesías Norteamericanos que por medio de diálogos amañados van a sacar a Honduras de la problemática profunda en que se encuentra inmersa, con su participación en el dialogo no hacen mas que legitimar al actual gobierno ya que el supuesto dialogo no es mas que un nuevo capitulo de la novela llamada "Honduras" con la que desvían la atención del pueblo de la problemática real que afecta nuestro país.